El ingenio como producto del desarraigo

11.11.2015 17:53

SANTA FE. ARGENTINO DE ARTES ESCENICAS 2015.  El ya mítico Grupo Laboratorio de Teatro El Rayo Misterioso (de Rosario y desde siempre con dirección de Aldo El-Jatib Amato) se hizo presente con Macchina Napoli, uno de sus celebrados trabajos. En él, indaga en el conflicto existencial del desarraigo, tomando a una familia italiana prototípica que lidia con situaciones recurrentes, provenientes tanto de la agresión externa (la guerra a la cabeza, claro) como de los más enquistados modos culturales (el machismo, por citar uno).

El preciso entrenamiento de los actores permite no solo su lucimiento, sino el de las múltiples posibilidades del dispositivo escénico: un asombroso pack de pertrechos, reaprovechable hasta el infinito. La comicidad y la tragedia se fortalecen con la repetición hasta lograr un registro general marcado por el grotesco. Un grotesco experimental, que deviene de las sensaciones, de las imágenes, más que de una historia de narrativa convencional.

El muy buen trabajo actoral juega con lo caricaturesco, pero no desmerece la emoción genuina ni la labor de una búsqueda física que requiere de gran destreza y una relación cronométrica con los objetos.

Hablado en italiano, el espectáculo toca de ese idioma sus cuerdas trágicas, ideales para la sobreactuación, sus modismos populares ya globalizados, sus giros pícaros y groseros. Y si por momentos el coro suena desaforado, como un tano desencajado en cualquier conventillo porteño, es que, justamente estamos ante Macchina Napoli y no ante una postal de Ginebra.

Fausto J. Alfonso