El periodismo/ta que se viene

03.11.2013 00:00

El periodismo que se viene es el periodismo que ya está. En el periodismo que se viene se escribe mal, pero se escribe rápido. En el periodismo que se viene el medio habilita y potencia el insulto y la humillación. El periodismo que se viene sólo escucha a sus iguales. El periodismo que se viene es puro hardware y poco software. El periodismo que se viene es chic. (1)

El periodismo que se viene consiste en minimizar los méritos literarios de Vargas Llosa por no comulgar con su ideología. El periodista que se viene no profundiza ni estudia. Ya lo sabe todo. No se equivoca. Tampoco duda ni desconfía. El periodista que se viene titula, muy suelto de cuerpo: “Un tercio de los curas pedófilos siguen ejerciendo” (doble sic). El periodista que se viene muere por salir en la sección Sociales. El periodista -mendocino- que se viene es un periodista completo cuando puede comprar en Chacras.

El periodismo que se viene se opone a que haya oposición. El periodista que se viene confunde los nombres de los colegas de su medio con los nombres de los colegas de la competencia. El periodismo que se viene es el que vive muy bien del Estado y muy mal de los privados. El periodista que se viene es el que compró el mote de “todo terreno” y por eso trabaja en cuatro medios del mismo grupo por un solo sueldo. El periodismo que se viene es el que hace un medio levantando de todos los medios porque, pobre, no tiene medios.

El periodismo que se viene es el que decide la tapa del diario de mañana tomando café con el ex funcionario del proceso. El periodista que se viene es el que cree haber fundado nuevos formatos televisivos. El periodismo que se viene es el que confía en que no está cometiendo los vicios del viejo periodismo. El periodista que se viene es el que piensa en sí mismo y no en la información.

El periodista que se viene es el 3.0. O sea, todos somos periodistas. Es el que se babea con las nuevas tecnologías del mismo modo que la periodista que se viene se babea con, por ejemplo, Arjona. Babea -en esta ocasión- es, a la vez, eufemismo y literalidad.

El periodista que se viene hace de su trabajo un juego, se divierte, se siente rápido, seguro y natural. Hace firuletes en la pantalla táctil. El periodista que se viene habla de democracia y participación porque seres anónimos apoyan o replican sus dichos. Por ende, le encanta la palabra “foristas”.

El periodismo que se viene es el que firma gacetillas y cobra por ellas. El periodismo que se viene es el que fabrica polémicas sin importar el tópico ni mucho menos las consecuencias. La periodista que se viene es, primero modelo, y luego, también. El periodista que se viene imita mal a Pergolini. O a Tinelli. O a Susana. O a Galende. O a Caparrós. O a Grondona. O a Mur. Da igual; el caso es que el periodista que se viene es un mal imitador. Sapag era mejor. Mario, no Jorge.

El periodismo que se viene no tiene mucho que ver con el periodismo en sí. No tiene nada que ver. Tiene que ver con el espectáculo, la gastronomía, los servicios básicos, los muebles, los hoteles, los casinos, las madereras, la industria siderúrgica, el turismo, los aeropuertos, los shoppings, los zoológicos... Todas cuestiones que le interesan al periodismo, claro. El periodista que se viene no le teme a nada; excepto a ejercer el periodismo.

El periodismo que se viene habla de la diversidad, pero pretendiendo que todos piensen lo mismo. El periodismo que se viene no discrimina y ataca al imperialismo hablándole en su propio lenguaje, sorry.  El periodista que se viene no piensa por sí mismo porque no tiene tiempo. Lo absorbe su blog. El periodista que se viene no se deja corregir, prefiere publicar con errores. Es más honesto. Es un periodista sin filtros.

El periodista que se viene, que generacionalmente se viene (léase estudiantes avanzados de las carreras de Comunicación) es el que se sienta a debatir Showmatch en el programa de Listorti, mientras los temas importantes quedan (o quedaban) para Cabito en la pantalla caliente del 7.

El periodismo que se viene es ingenuo, cándido. Cree que todo es perdurable, que nada es pasajero.

Al periodista que se viene le conviene ser el periodista que se viene. Pero el periodismo que se viene no se piensa a sí mismo; es decir, ni siquiera sabe que llegó. Es rara esa desatención, porque el periodista que se viene siempre está atento a la “primicia”.

El periodista que se viene usa twitter porque cree que si no lo hace Jack Dorsey se va a ofender. El periodista que se viene quiere tener un rottweiller. En un futuro, necesitará un rottweiller. El periodista que se viene hace break dance a las doce por su pantalla amiga.

El periodismo que se viene es muy sediento, por eso no le importa la fuente de la que bebe.

En el periodismo que se viene todos somos periodistas (y hacemos este tipo de chistes).

El periodismo que se viene es el periodismo que ya está. Sólo queda profundizarlo. Aplausos y buenaventura para él.

 

Fausto J. Alfonso



(1) Original publicado en revista digital Don Marlon, escenarios y otros placeres, diciembre de 2010.