Está todo, pero falta el todo

11.11.2015 14:58

SANTA FE. ARGENTINO DE ARTES ESCENICAS 2015. Crol tiene todo aquello que necesita para ser un buen espectáculo: una actriz solvente, cuatro actores-músicos eficaces, una escenografía adecuada, bellas imágenes (como las proyecciones en la espalda de la protagonista), objetos vintage que evocan y funcionan, y sobre todo, una idea original, atractiva, personal de la multifacética Verónica Schneck.

Sin embargo, algo atenta a la hora de poner en relación todo ello. Y la explicación quizás esté en ese mismo multifacetismo que le impide a Schneck encontrar la mirada y los tiempos justos para que las cosas dejen de funcionar de modo individual y arranquen de una vez por todas como un conjunto. 

Esta reivindicación de los pioneros del nado en río, con un evidente trabajo de investigación detrás, sacrifica su potencial dramático a expensas de un recital -muy sentido, por cierto- y de un didactismo expositivo. Los pequeños momentos de acción integrada (por ejemplo, la llegada de Weissmuller y su duelo de brazadas con el nadador vernáculo) despegan el asunto de la monotonía, aunque solo por ratitos.

Falta la mano de aquel director que, además de escoger hablar sobre lo que le da placer, logra derribar la barrera de los prejuicios y la ignorancia del público, para entusiasmarlo de igual modo que a sí mismo con un tema que a priori no le interesa (por falta de referencias). No es imposible. Se puede. Hay muchos ejemplos.

 

Fausto J. Alfonso