Final con autenticidad y riesgo

16.11.2013 14:02

 

SANTA FE. X Argentino de Teatro. Dos de las mejores propuestas de esta edición coincidieron durante la última jornada: Quienay? (Chaco) y Ricardo, una farsa (Santa Fe). Ambas, con un alto grado de teatralidad en la puesta, las actuaciones y demás rubros artísticos y técnicos. La primera apostando a la autenticidad; la otra, yendo hacia el riesgo puro.

Escrita por el también actor y director Raúl Kreig, Quienay? ha prendido fuerte en la comunidad teatral. Varios elencos se están mostrando interesados por esta breve pieza donde la calidez y la emotividad de un tiempo que fue, vuelven con el efecto paralizante de un miedo que quizás siempre estuvo, aunque de distintas maneras.

En el hoy, cuatro hermanas que viven aisladas y cuyos nombres ya son todo un convite para el juego verbal (Choni, Chuchi, Chola y Chita) pasan sus minutos entre la evocación y el susto que les trae fuertes golpes a la puerta. Quienay?, preguntan casi a coro. Las respuestas pueden ser varias. Quizás la desgracia misma. Tal vez la presencia de un hombre atractivo aún en su imperfección. O, también, el canto que les servía de arrullo y protección mucho tiempo atrás.

Aquellas hermanas son cuatro chismosas queribles, que por momentos intentan guardar las formas y por otro explotan en picardía y doble intención. Como el texto todo: un rosario de gracia, de asociaciones pecaminosas, momentos tiernos, un toque de susto y nostalgia por ciertas viejas costumbres. Todo, bajo un poder de síntesis que se replica en una apuesta dinámica, pero para nada superficial.

Las actuaciones son parejas en su excelencia. Hay un importante trabajo gestual, que magnificado por el exceso de maquillaje, ingresa en el terreno de la caricatura campera, cargado de efectividad más allá del humor directo. Pero además, las actrices se entienden dialogando con todo el cuerpo, a partir de una serie de movimientos coreografiados a la perfección por el director Javier Lúquez Toledo. Los únicos elementos en escena –cuatro sillas- sirven además para enriquecer aquellos diálogos de siluetas, y adquieren distintos usos y significados.

Por su parte, Ricardo, una farsa, el último trabajo de la Comedia de la UNL reflota la archiconocida y siempre actual obra de Shakespeare para mostrarla en tono farsesco y sorprendernos con su redondez. Y es que el trabajo dramatúrgico de Verónica Bucci, Lautaro Ruatta y Sergio Abbate (éste también director) resulta audaz en su síntesis, en sus variaciones de registro y en la incorporación de intertextos musicales de cuño popular, entre otros varios recursos.

Todo lleva a pensar que la escritura textual fue de la mano de la escritura escénica, ya que aquellas características se ensamblan en la puesta de una manera fluida e integrada a los otros elementos, como por ejemplo a la utilería y el vestuario, que alcanzan un rigor sígnico elocuente en su movilidad y transformación permanentes, siendo al mismo tiempo instrumentos para la tragedia y la comedia, para la amenaza y la burla.

Lógicamente las formidables actuaciones terminan por sellar esta versión cuya densidad semántica es asombrosa considerando los escasos sesenta minutos en los que se desarrolla. Los fundamentales núcleos temáticos y anecdóticos de la gran obra del inglés están allí, sostenidos por una dinámica actoral lúdica y comprometida con la acción y la intriga. Esa intriga que vista con los ojos de hoy nos conmina a perderle el respeto al poder, a enfrentarlo y desenmascararlo, dejando en evidencia que se trata de un simple pero peligrosísimo juego farsesco donde el pueblo hace de rehén a expensas de algún delirante.

El siempre eficaz Raúl Kreig (el mismo autor de Quienay?) se carga encima a Ricardo III y lo pasea de aquí a allá con las convenientes dosis de cinismo, ironía y locura. Expulsa cada texto con una dicción, tono y volumen irreprochables. Se guarda en un rincón, en un acecho inquietante, mientras el resto de los personajes hacen sus partes. Y se yergue como una monstruosidad a la hora de imponer su batería de caprichos. Un verdadero animal salvaje, arropado de noble.

El resto del elenco (Rubén Von Der Thüsen, Alicia Galli, Camilo Céspedes, Javier Bonatti) se multiplica en personajes y con pequeños cambios de accesorios contribuyen a ridiculizar las formas, los roles sociales y las relaciones. Hay un trabajo creativo y también sintético en el diseño y la realización del vestuario, a cargo de Osvaldo Pettinari.

Sin dudas, este Ricardo va a quedar para la historia entre lo más atractivo de la Comedia de la UNL. Si bien la regularidad y calidad son propias del accionar de este organismo, es justo señalar cuando algunas de sus propuestas se alzan por encima de ese ya respetable promedio.

Ricardo, una farsa fue el cierre ideal para este X Argentino de Teatro que, también es justo dejar constancia, fue abierto con la producción 2012 de la Comedia de la UNL: Una cruz en el mapa. La obra de Patricia Suárez y Sandra Franzen, dirigida por esta última, nos remite a un lugar apartado, de otra época, cuando todo se medía en vacas. Allí, dos hermanas costureras, una agorera y otra con un dejo de idealismo, ven cómo el tiempo transcurre sin demasiadas señales de cambio.

Los rituales se han transformado en rutina. Y la calidez del hogar en una vida chata, sin expectativas. Los días, ordenados, se corresponden con la simetría escenográfica. Todo es previsible, salvo el mensaje enigmático que portan las langostas y, en ese encierro, la acechanza sonora desde el exterior. La llegada de un tercero, con un pedido especial, le dará condimento a la vida de estas mujeres.

Ese contexto les permite a Suárez y Franzen reflexionar sobre distintos temas: los tiempos perdidos, las frustraciones, las manías que enferman, la admiración por lo extranjero y las relaciones humanas. Relaciones no asumidas, asumidas por conveniencia y asumidas por la fuerza. Todo ello plasmado en una puesta marcada por la mesura y la sensibilidad y corporizada por correctas actuaciones a cargo de Luciana Brunetti, Oscar Castellano, María Flavia del Rosso y Adriana Rodríguez.

 

Fausto J. Alfonso

 

FOTO (José David): Ricardo, una farsa. Comedia de la UNL. Dirección de Sergio Abbate.