La muerte, en deliciosa fábula

11.11.2015 14:49

SANTA FE. ARGENTINO DE ARTES ESCENICAS 2015. El significativo diseño escenográfico es un convite que no se puede rechazar. Ni bien las luces se prenden ya nos sentimos cómodos en la historia, en la casa de Constanza. La arquitectura, sugerida por la ordenada acumulación de los objetos de toda una vida, nos mete de lleno en su mundo. Y no podemos apartarnos de él.

Entonces, la anciana dama nos confiesa su derrotero, que es el de todos, pero más lírico. Dice el poeta que sin utopías la vida sería un ensayo para la muerte. Pero la vida de Constanza no sería. Su vida es un ensayo para la muerte, y otro, y otro, y otro. Un ensayo en el que se entremezclan, de modo magistral, el pasado glorioso, el recuerdo con glamour, el picnic como rito, la masita devenida mera galletita, las presencias del pasado actualizadas en el marco de una curiosa fábula.

El ambiente es colorido (más por los colores en sí, por la diversidad de objetos y el pintoresquismo absurdo de los diálogos). Está enrarecido por un humor indescriptible y eficaz. La convivencia es surreal: a la dueña de casa se suman un asno con su guadaña y una niña que es poco más que una niña. Algo de aquellos Rabbits que Lynch creó para internet (y que pasaron por Imperio) resuena en la atmósfera. Una risa ¿macabra? alimenta el asunto, pero el sarcasmo se impone. Y también la voluntad, las ganas de vivir. Constanza reflexiona y se burla de los mismos poetrastos que la sacan de la melancolía, aunque sea por un rato.

Ariel Farace conoce de tiempos. Somete cada escena a los minutos justos. Subraya sutilmente el detalle o el elemento que la justifica. Hace con cada una de ellas páginas de un cuento encantado. Una anciana enérgica cuestiona y le maneja los tiempos a esa muerte con cara de asno, que amenaza desde tiempos remotos, desde que ella misma, chiquita, la provocara. Todo es ayer y hoy al mismo tiempo.

El notable trabajo de Analía Couceyro -bien acompañada por Matías Vértiz y Florencia Sgandurra- supone una creación integral. Habilidades varias: desdoblamientos, manejo diestro de la ironía y el cuerpo (o de la ironía del cuerpo), juegos guturales, un poco de canto, otro tanto de baile, risas, burlas y llantos para demorar -y decorar- la llegada de la muerte, alentada por una presencia animal y sopesada por otra espiritual, grácil. Un espectáculo delicioso. Su nombre: Constanza muere.

 

Fausto J. Alfonso