Longo: más allá y más acá de las sombras

10.01.2014 22:47

Bella tarde.Mientras la humanidad o buena parte de ella desespera por exhibirse decorosa, pero sobre todo indecorosamente, en las redes sociales, buscando aunque sea un mezquino tributo a su persona, él va a contrapelo. Decidió no más fotos para los medios. Y prefirió calzarse algo de misterio. A lo Salinger, a lo Garbo, a lo Falcón, a lo Mina…

Por lo pronto, ese ocultamiento se restringe a su imagen. Sus ideas, sus pensamientos, están ahí, esperando la consulta. Entonces, el dramaturgo, director, marionetista, gestor y actor hoy de brazos caídos, que hace un tiempo también decidiera extirpar su nombre de pila, para pasar a ser simplemente… Longo, acepta charlar sobre algunos aspectos del presente teatral mendocino. Por cuenta del lector corre imaginar su silueta, la del periodista, la plaza donde se desarrolla la entrevista (Matons, en la Sexta Sección) y los niños y perros que buscan su recreación gratuita y un bebedero que acompañe a sobrellevarla.

 

Longo encuestador

 

El disparador es una encuesta reciente. A Longo, Vanina Corazza y Manuel García Migani, coordinadores del ciclo Cortodramas, se les ocurrió sondear, poco antes de que 2013 expirara, qué dejo y qué no el año teatral. Sobre una suma mayor de consultados (algunos no entregaron sus respuestas a tiempo), 37 personalidades mendocinas, vinculadas al teatro desde distintos ámbitos, respondieron a cinco preguntas.*

 

Si bien se trató de una encuesta entre gente vinculada a la actividad y no entre público común, seguramente habrán arribado a ciertas conclusiones.

Lo que recibimos es de alguna manera interesante… No soy un sociólogo para sacar una conclusión de la movida teatral.

¿Con qué intención la hicieron? Conocer gustos…

Con la intención de escuchar las voces de ciertas personas. Ha sido un llamado dirigido hacia determinados referentes. Y, por ejemplo, pudimos ver que hay ciertos puntos de conexión en lo vinculado con el público, en el sentido de la preocupación por él, cómo atraerlo, cómo buscarlo. Es un tema que siempre ha preocupado al artista. En la encuesta, por ejemplo, se puede analizar qué espectáculos eligió la gente que dice que hay que hacer un teatro que se acerque más al público. Para esas personas el teatro tiene que ir por esos carriles. La gente consultada que no está vinculada al quehacer teatral en tanto experiencia escénica, ve otro tipo de teatro. El paso siguiente sería hacer una encuesta abierta, para público en general, Ahí entenderíamos también si nosotros como artistas tenemos la preocupación sobre el público en el eje correcto.

A partir de tu experiencia de 14 años haciendo teatro, ¿has visto cambios significativos relacionados con el público?

Si la oferta crece, crece la demanda. Hay un público que va en ascenso. También considero que hay una gran masividad de público que no es muy pretencioso con lo que está viendo. El público que va en gran medida al teatro independiente, sigue siendo el público de la facultad y estudiantes de talleres. Pero hay espacios donde se captan otros tipos de espectadores. El que está generando la Liga de Improvisación, el que se está trabajando desde los espacios de inclusión, del teatro comunitario, el crecimiento que tiene Dramatiza a nivel del trabajo que realiza en las escuelas… El hecho de que el teatro sea curricular hace que a futuro esté la posibilidad de que se incremente no solo la cantidad de público, sino también su sentido crítico. Todos focalizan en distintos tipos de público, a corto, mediano o largo plazo.

¿Ves que hay interés del Estado por fomentar ver teatro mendocino?

La captación de público desde lo oficial pasa por los medios de comunicación. Si no trabajan sobre la radio, la televisión, los diarios, difícilmente se pueda llegar a un nuevo público desde el ámbito oficial. Sí, generan difusión desde sus propios programas, pero es una difusión que muchas veces no supera a la que puede llegar a hacer un trabajo independiente. No por estar en un espacio oficial voy a tener una difusión superadora.

 

Longo formateador

 

Más allá de su actividad como autor y director, del 2000 hacia acá Longo se ha transformado en un creador o co-creador de formatos. Fue parte de Los Dramaturgos del Reloj Solar (con Pablo Arabena, Gustavo Cano y Sacha Barrera Oro). Ha generado elencos tanto en Chile como en Mendoza. En el campo editorial, fundó Ediciones del Carajo, que editó Dramaburdos, publicación dedicada exclusivamente a publicar textos dramáticos y reflexionar sobre ellos. En el terreno de los festivales lleva adelante el Don Segundo y el Teatro en la Calle. Etcétera. Y, como se dijo antes, su nombre remite a Cortodramas.

 

¿A qué atribuís el éxito de convocatoria y los buenos comentarios que desde sus inicios generó Cortodramas?

Por ahí se nos va la apreciación de las manos. Lo que nosotros especulábamos desde un principio como un juego, terminó siendo un juego en serio. Ha crecido mucho más de lo que esperábamos. Eso nos ha llevado a tener que cambiar constantemente las reglas. No son las mismas del comienzo. Eso es parte de algo en movimiento y ha logrado evidenciar que hay una gran cantidad de gente que tiene deseos de expresarse y solo necesita un espacio de contención. Hablando recién del Estado… El Estado siempre piensa que los espacios tienen que ser muy grandes, muy amplios. Siempre piensa en grandes inversiones y pocas veces piensa en el aspecto humano, que es lo primordial. En Cortodramas pasa por eso, por una contención más humana. Nosotros no brindamos grandes aportes de dinero, no hay grandes producciones y toda la difusión que hemos hecho ha sido a pulmón. La prensa ha estado siempre de nuestro lado, difundiendo, más el boca en boca, Facebook… Todo eso lo ha hecho ir creciendo. El valor humano ha sido lo más interesante. Los artistas se juntan. Uno trabaja una experiencia con gente con la que deseaba trabajar, pero que un proyecto grande quizás no te lo permitía. Este proyecto te lo permite, ya sea porque el público tiene la oportunidad de ver tres tipos de trabajos distintos y elaborados por única vez, o porque es un espacio desestructurado. No tiene reglas. Es un lugar donde el público está sumamente libre, puede quedarse afuera de un cortodrama y entrar al que sigue, va movilizándose, tiene un espacio de recreo, donde puede tomar cerveza, puede entrar con la cerveza… No es un espacio conservador. Hace que el público se sienta más relajado y acepte de otro modo las propuestas. Y hace que los artistas, a medida que ha ido creciendo el evento, tomen un compromiso aún mayor.

¿Es un formato ideal para un público que se inicia, por la duración de las obras y la diversidad estética?

Sí, sí, pero también hemos tenido mucho público que ve teatro desde hace mucho tiempo.

 

Cortodramas lleva ya 11 ediciones y un libro que reúne 29 obras correspondientes a las 10 primeras. Para este año hay programadas cuatro ediciones más: en marzo, mayo, julio y setiembre. Cada una supone la puesta en escena de tres obras breves, de distintos autores locales, escritas específicamente para el evento. Según Longo, el objetivo para este año es que los trabajos lleguen “más maduros” a escena, para lo cual van a redoblar esfuerzos en la asistencia a todos los artistas participantes. Además, él & cía. acaban de crear un sello –Cortodramas Editorial- que este año editara el volumen Cuatro Teatros, con apoyo del INT, que incluirá Febrero adentro, de Vanina Corazza; Mi humo al sol, de Manuel García Migani; Holdich, de Gustavo Cano; y Quietud, del propio Longo.

 

El ciclo les ha permitido descubrir dramaturgos que estaban totalmente tapados.

Sí. Y también directores. Valeria Portillo se animó a dirigir hace poco Algo de ruido hace, de Romina Paula, luego de su experiencia en Cortodramas. Y ahora sé que este año va a dirigir otras obras. Cristian Di Carlo se lanzó a la escritura. Ariel Blasco, Carolina Duarte, Gonzalo Aranda también…

¿Por qué cada vez hay más actores que se animan a la dramaturgia?

Es parte de algo que se está dando creo que en gran parte del mundo. Hoy se busca un tipo de escritura más propia, más personal, trabajada en escena, muy vinculante a ella. Ya no se trabaja tanto el rol del dramaturgo desde un escritorio, encerrado y sin conexión con la escena. ¿Qué pasa entonces? Uno se encuentra con textos que te pueden gustar o no pero que en su gran mayoría han nacido en un escenario y han sido montados primeramente por la misma persona que los escribió. Esto incentiva mucho también el trabajo de dirección. Si quiero empezar a dirigir lo más seguro es que empiece con algo propio. O, si quiero empezar a escribir, lo más seguro es que quiera dirigirlo también. Creo que todo esto está bien, que hay que animarse. Es parte del crecimiento que debe tener el teatro en Mendoza.

 

Longo festivalero

 

Hace poco participaste del festival I Love MZ, con Woyzeck como director y con Quietud como autor. ¿Cómo evaluás esa experiencia?

Hay que potenciar los festivales en Mendoza. Como creadores recién ahora nos estamos capacitando para poder tener festivales independientes y sustentables. Tenemos que madurar la parte de producción, es nuestra gran falencia. Nunca hemos estudiado esa área y de golpe nos vemos ocupando un espacio de producción que no nos gusta, pero que alguien lo tiene que hacer. Y este tipo de trabajos en red, de conexión entre grupos, es lo que hace crecer el trabajo independiente. En este caso, la unión fue entre Ivana Catanese y Rubén Scatareggi. Me parece sumamente interesante que se hagan esas uniones. Yo trabajo con Jorgelina Jenón, del Movimiento Ataque. Si no trabajáramos en conjunto sería muy difícil. Es muy complejo hacer un festival y los que menos los disfrutan son los que lo organizan. Pero un festival se hace para la comunidad, por eso hay que acompañarlos más. El Estado se tiene que dar cuenta que desde la parte independiente se está generando un espacio de programación que ellos no están ocupando. Este trabajo que hacen nuestros compañeros y compañeras sin tener los recursos es sumamente válido y lo concretan, y el Estado teniendo recursos humanos, técnicos y económicos no lo realizan.

También se le podría recriminar al Estado que en épocas de vacaciones sus espacios culturales -tanto provinciales como municipales- estén cerrados, al mismo tiempo que se intenta vender turísticamente a Mendoza como una provincia plagada de propuestas culturales.

Antes eso no se cuestionaba. Era como lógico que en enero se cerrara todo. Si ahora se cuestiona es porque está surgiendo la necesidad por parte de los artistas de generar una movida en los meses de vacaciones y que el Estado entienda que Vendimia no lo es todo. Y si no se pueden generar actividades en espacios cerrados, al menos que sea en lugares abiertos, en las plazas… Tampoco hacer eventos multitudinarios para que sean redituables para el Estado. La idea de lo redituable en el Estado me parece una pésima política. La cultura no es algo comerciable, pero menos desde el punto de vista del Estado. La cultura puede llegar a ser un gasto desde lo contable, pero siempre es una inversión desde lo social. Por otro lado, a mí no me molesta que traigan a AC/DC, pero… si podés hacer lo mayor, también podés hacer lo menor. ¿A quién no le gusta que venga el Indio? El tema es que se prefiere traer algo así y  que después Mendoza sea noticia en todo el país y el mundo, que pensar en una política que pase desapercibida porque se trabaja en los barrios, ¿no? Hay que empezar a pensar en las propuestas para el verano. Vienen muchos turistas. A lo mejor los primeros veranos no funciona tanto, pero a medida que se instale…

 

Longo en las sombras I

 

Otra de las creaciones de Longo fue bautizada Pájaro Negro. Se trata de la única compañía de Mendoza –y una de las pocas de la Argentina- que se dedica al teatro de sombras. Con ella ha montado los espectáculos Woyzeck y Bella tarde, ambos para adultos. Pero pronto se viene un infantil.

 

¿En qué instancia está Pájaro Negro?

La idea es continuar con funciones de Woyzeck. De Bella tarde se hicieron pocas funciones porque los requerimientos técnicos eran inmensos para cada función y porque el equipo de trabajo era muy heterogéneo y difícil de reunir. Estamos trabajando en la segunda edición del Festival Don Segundo Teatro de Sombras, que será del 7 al 20 de mayo. Es internacional y acabamos de recibir un Iberescena para la realización. Hemos mejorado el nivel de producción, hilando un poco más fino. Vienen compañías muy grosas, de lo más diversas y para el público más diverso, de Alemania, España, México, Colombia, Perú, Chile, de distintas partes de Argentina… Va a haber talleres, espectáculos al aire libre, espectáculos gratuitos, funciones para escuelas de distintos niveles, cine de animación de la vanguardia alemana… Lo organizamos entre Pájaro Negro y Movimiento Ataque. Nos vamos rotando. Un año es el Festival de Sombras y otros el Festival de Teatro en la Calle, que es como el área de Movimiento Ataque. Antes, el 6 de abril, estrenamos un infantil de títeres de sombras que se llama Sombras animadas. Y estamos trabajando en nuevas ideas para un par de obras más.

 

Longo en las sombras II

 

Este repliegue que implica no querer salir más en las fotos, ¿obedece a algo en especial? ¿Se relaciona de algún modo con la eliminación de tu nombre? ¿O es pura excentricidad?

De alguna manera todo guarda cierta excentricidad. Pero no debería sonar ilógico. Guardamos cierto conservadurismo y queremos que las cosas sean como las hacen todos. A mí no me gusta hacer las cosas como las hacen todos.

Hoy el conservadurismo y lo que hacen todos está en exhibirse.

Sí, el conservadurismo de hoy está en que las vidas privadas de las personas estén expuestas, ya sea en Facebook, en los diarios, en todos lados. Yo no quiero que en los diarios salga una foto mía, me vean de cuerpo entero y que todo el mundo sepa quién soy. Digo, como ejemplo. No me interesa. Si yo hago teatro a la gente le va a interesar el resultado. A lo mejor una imagen de una obra llama la atención para que el público venga y no una imagen de mi cara. Mi cara la guardo para mis amigos, para mi familia. También el hecho de que haga mucho tiempo que no actúo me ha hecho perder el exhibicionismo propio de los actores, que se quieren mostrar y dar a conocer. No me interesa trabajar en cine, ni en televisión. No tengo el menor deseo de hacerlo en esta etapa de mi vida. Me importa muy poco subir a un escenario a actuar. Me gusta trabajar con los títeres. He relegado la idea de ser visible.

Pero hoy se muestra todo el mundo, no solo los actores.

En el Facebook no pongo fotos. He retado a mi familia para que no pongan fotos, para que no me etiqueten. He clausurado todo tipo de etiquetación. He clausurado todo. No me gusta mostrarme. Lo privado me lo reservo. Creo que mientras más anónimo sea, mejor. Me permite ser más libre, trabajar mejor, no estar preocupado por esas cosas… Me he encontrado con mucha gente que me ha hablado a mí de Pájaro Negro sin saber que era yo. Y me siento espectacular. Porque la gente habla de verdad del trabajo y no porque sabe quién soy.

¿Y lo del apellido solo? ¿Es para preservar el nombre?

Me ha pasado que hay gente que me habla y no me conoce y cree que tengo 60 años. He estado sentado en una mesa y gente preguntando ¿y Longo cuándo viene? Creen que es un hombre mayor y yo estoy ahí. Me encanta pasar desapercibido. Creo que es lo mejor que puede pasar hoy en día. Es algo muy valorable. No tener nombre me parece fabuloso. Me lo guardo para mí. No sé, son rebusques míos. Además, es como más seudónimo: Longo. Como los historietistas: Copi, Caloi, Rep… Hay un poeta griego que escribió una obra de teatro, Dafnis y Cloe. Se llamaba Longo, solo Longo. Cuando me enteré, me encantó. Y está vinculado. Me copa. Lo quiero. Además, solo quiero llamarme Longo. Y si lo puedo hacer, lo hago.

 

Fausto J. Alfonso

 

Foto superior: Bella tarde, tomada por Ailín Lanzavecchia.

Foto inferior: Sombras animadas, tomada por Longo.

 

* Ver: https://es-la.facebook.com/notes/cortodramas-dramaturgia-mendocina-en-peque%C3%B1o-formato/encuesta-teatro-mendoza-2013/577943305633325