Por sobre todo, la poesía

13.11.2013 15:34

 

SANTA FE. X Argentino de Teatro. La presencia de Qué me has hecho, vida mía (Buenos Aires, de Diego Lerman, María Merlino y Marcelo Pitrola) abrió la puerta a goces y vinculaciones. La propuesta -que fue aclamada de modo casi unánime por la crítica porteña- nos sumerge en la vida de Fanny Navarro, aquella actriz de los '50, la misma ligada a Juan Duarte. Esa fémina que con seguridad hubiese preferido no conocer tan de cerca los intestinos de la política.

 

Lerman, también director, proviene del cine, algo que se evidencia en forma y fondo. Pero su espectáculo desborda en criterio teatral y se muestra sólido tanto en la amenidad como en la profundidad. Mérito que se potencia si atendemos que es apenas su segundo montaje. Éste y el primero (Nada del amor me produce envidia, de Santiago Loza) conforman un díptico de inspiración vintage en el que se amalgaman lo cotidiano doméstico con la vida institucional del país a través de sucesos y figuras emblemáticas.

 

En lo formal, ambos espectáculos se nutren del melodrama y el musical para derivar en reflexiones sobre el destino, la ambición, la oportunidad y la traición. Ambos, también, están protagonizados por la estupenda María Merlino, quien en Que me has hecho... asume con absoluta seguridad aquel glamour de vieja estrella que se va desvencijando interiormente ante tanta desilusión e impotencia, entre el monólogo, el canto y el diálogo a veces amoroso, a veces sarcástico y otras más desesperado.

 

Integrados el cine y el teatro, la presencia en Que me has hecho... de un tercer lenguaje, el de la radio, termina por definir una época y una atmósfera, pero además aporta un dinamismo visual (toda una ironía viniendo de la radio) que encuentra sus méritos tanto en las ideas para ilustrar el plano sonoro como en el protagónico en segundo plano (si cabe la ambigüedad) del eficaz Joaquín Segade.

 

Si todo teatro es político, éste no tiene porqué ser la excepción. Sin embargo, y aún cuando ha sido la política quien ha colmado de brillantina a Fanny para luego hacer estragos en ella, la puesta es ante todo una evocación de los modos de un allá lejos y una celebración de la ficción y los artificios. Lo otro, lo puramente político, sería, en todo caso, lo menos trascendente por ser, en definitiva y en este marco, lo más obvio.

 

Pero allí está, lo político. Y está en su vinculación con el arte, el espectáculo, la creación. La obra no traza paralelismos ni hace puentes evidentes con la actualidad. Hubiese destrozado su poesía. Pero uno, el espectador, menos poético al fin, no deja de tentarse hasta encontrar los rastros de antiquísimas prácticas de mutua seducción entre los shows -el de la política y el del arte- y preguntarse ¿qué se han hecho?

 

Fausto J. Alfonso

 

FOTO (José David): María Merlino en Qué me has hecho, vida mía. Dirección: Diego Lerman.