Rescatando a Ex libris, de Garik Seko

18.04.2020 19:31

Por Fausto J. Alfonso

 

A Lucía, que valora la lectura

 

Los libros son materia viva. Todos ellos están hechos a imagen y semejanza de un hombre o una mujer. De esto, que es más viejo que la escarapela, muchos se están enterando recién ahora, en épocas de pandemia. Se han dado cuenta de que están solos, encerrados y sin libros. Justo ahora les gustaría probar uno. Pero a las bibliotecas no pueden concurrir. Las librerías están cerradas y los envíos a domicilio los hacen en un radio que no comprende la casa del ahora interesado. El mismo “interesado” que no tiene un soporte especial para e-book y que reniega del brillo de la computadora, la tablet y el celular. ¡Cómo le gustaría tener una biblioteca! O al menos un librito, de esos micro. Pero no.

Si los libros son materia viva, pueden considerarse una compañía, como un amigo, como una amiga. Así como se los ve. Calladitos y sin chistar, pétreos, en un anaquel. Es cierto: parecen letra muerta. Pero solo hasta que uno los toma, los abre y se da cuenta de que tienen muchas más cosas para decirnos de las que nos imaginamos. Con palabras, con números, con gráficos, dibujos y fotos.

El animador Garik Seko (Tiflis, 1935 - Praga, 1994) realizó en 1982 el cortometraje Ex libris. Apelando a la técnica del stop motion, el cineasta se anticipó 13 años a Toy story (1995) en este sentido: ¿qué pasa con los libros cuando sus dueños no están a la vista? Lo mismo que pasa con los juguetes. Cobran vida en el sentido más absoluto. Y también, lo mismo que pasa con los niños cuando no están a la vista de los adultos: reproducen las virtudes y también las miserias de éstos, aunque sea paródica o burlescamente. Basta con recordar a las nenas de Cría cuervos (1976), de Carlos Saura.

Así las cosas, los libros de la biblioteca que plantea Seko van y vienen a lo loco durante poco más de 10 minutos, tratando de ganarse el mejor lugar en alguno de los estantes. Con eso solo ya tenemos planteado el tema de la lucha, del poder, de la fuerza. Porque, en materia de libros, así como los hay robustos, también los hay endebles. Gordos y flacos. Pálidos y rozagantes. Ágiles y torpes. Etcétera.

Pero no todo queda en una simple pulseada por el espacio. Si hablamos de libros que actúan como humanos (ojo, aquí no hay antropomorfismo; físicamente el libro es lo que es) no podemos esperar que hagan cosas diferentes a las que hace cualquier hijo de vecino: comer, beber, hablar, bailar, viajar, escuchar música, visitar museos y mantener relaciones sexuales, entre otras cosas. Y estos libros hacen eso y más.

No todos tienen la misma ideología, y eso les trae problemas. Hay volúmenes autoritarios, que tratan de imponer el pensamiento único. También hay fanfarrones, atrevidos y graciosos. Ladrones ingenuos que sufren la persecución de los libros-policía. Y glotones. Otros pervertidos y algún voyeur. Y hasta caníbales. Libros pequeños que admiran a libros imponentes. Osados ejemplares que interpretan el Kamasutra a su manera, ensayando posiciones insólitas. Y hay libros que, literalmente, ponen el lomo, y hacen valer lo que su lomo dice.

Todo lo bueno de los humanos está en las páginas de todo libro. Todo lo malo también. A veces, los libros son impulsados por su contenido. Otras, se los ve condicionados por él. Seko nos pinta todo esto con envidiable síntesis, a partir de un guión compartido con Edgar Dutka. Y para el final, ambos nos reservan una “entrega en sacrificio”. Inesperada y muy, pero muy humana, también.

El corto está en la web. Buscarlo corre por cuenta de cada lector (verdaderamente interesado).

 

Ficha:

Ex libris (Checoslovaquia, 1983, 10’). Dirección: Garik Seko. Guión: G. Seko y Edgar Dutka. Música: Miroslav Holecek. Fotografía: Vladimír Malík. Producción: Krátký film Praha – Studio Jirího Trnky.