Un nexo vital llamado Jorge Ricci

18.02.2021 13:14

Por Fausto J. Alfonso

 

El reciente viernes 12 no fue un viernes más para Santa Fe. Un ataque cerraba una actuación de 74 años. Un final por demás dramático, en plena reinauguración del anfiteatro Juan de Garay. Un episodio tan sorprendente, tan trágico, como comprensible y adecuado a la insustituible personalidad que se alejaba definitivamente hacia otras ficciones, más inciertas e indudablemente metafísicas. Jorge Ricci, hombre de teatro versátil si los hubo, abandonó la escena, hizo de un viernes más, otro viernes, único, y cerró un capítulo agitado y sustancioso para la cultura de Santa Fe.

Los medios locales reseñaron su extensa trayectoria, plagada de hitos. Los de Buenos Aires, poco después, hicieron lo propio. Sí, los de Buenos Aires. Es que, claro, la acción de Ricci, a lo largo de décadas, trascendió el territorio inmediato para marcar la cancha en todo el país, además de incursionar en el extranjero, aunque siempre conectado al sitio que lo vio nacer. Logró colonizar -si se nos permite, por una vez, la expresión- desde el llamado Interior del país. Por eso se lo conocía y respetaba en todo el mapa, y las notas y recordatorios se han estado multiplicando estos días por aquí y por allá.

Esa inquietud para que el teatro circule, lo transformó en un nexo. Un nexo vital. En una personalidad de contacto y consulta, que entendía el concepto de “lo federal”, pero que tampoco comía vidrio ni se dejaba embaucar, ensayando poses o argumentos demagógicos, con tal de mantener aceitadas las relaciones humanas/teatrales.

El oficiar de nexo de modo espontáneo le permitió entablar lazos con teatristas y periodistas de todo el país, a los que se brindó sinceramente, sin especular con réditos viscosos. Fue un buen promotor e igualmente un anfitrión tan atento como mesurado, nada invasivo. Sabía en qué momento intervenir. Quienes hayan compartido los numerosos Argentinos de Literatura, Danza, Teatro o Artes Escénicas, sabrán a qué nos referimos. Porque Jorge ha dejado, desperdigados por el país, incontables amigos y conocidos que ya deben estar ensayando -por escrito u oralmente- su anécdota personal con el autor de Zapatones.

Jorge Ricci fue actor, autor, director, productor, docente, gestor cultural, funcionario universitario, conductor de radio, ensayista y, volviendo al punto, nexo. Algo que no supone ser un mero intermediario. Gracias a él, conocimos a artistas que no hubiésemos conocido de otro modo, personalidades varias de la cultura, y hasta nos conocimos entre comunicadores. En este sentido, una tarea quizás solo comparable a la que el periodista Roberto Schneider viene llevando a cabo a lo largo de varias décadas en la misma capital santafesina. (Dicho sea de paso, Ricci y Schneider fueron los compiladores de Antología del Teatro Santafesino Actual, editada por la UNL).

Jorge visitó Mendoza en varias ocasiones, en el contexto de encuentros, festivales u otros eventos. Como actor, específicamente, la última vez que se lo vio en escena aquí, fue en el 2009, en el marco de la Fiesta Provincial del Teatro. Había llegado para la función de cierre, como parte del programa INT Presenta. Lo hizo con la potente Con un puñal en las carnes, de Mauricio Kartun. Un texto que exprimió al máximo desde lo físico y lo intelectual.

Ricci recibió varios reconocimientos, oficiales e independientes. Mucho tuvo que ver su inclaudicable labor al frente del Equipo Teatral Llanura, que arrancó en 1973 y no paró nunca, y en la que su co-equiper del alma, Rafael Bruza, también tuvo todo que ver. En un volumen independiente, el propio Jorge se tomó la tarea de reseñar toda la labor del grupo, en el tramo que va de aquel ’73 al 2013.

Entendía al teatro argentino como un todo polifacético. En su libro Momentos del Teatro Argentino (INTeatro) lo deja claro. Al igual que deja en claro que sin el “teatro de provincias” lo polifacético se reduciría a una mera tendencia. Que uno de sus textos mayores lleve por título Actores de provincia no es casual. Como nada o casi lo es.

No es casual que haya sido amigo muy cercano de Juan José Saer. No lo fue que le gustara explayarse en un café con innumerables y ricas anécdotas. Tampoco que integrara a sus pares de otros recodos argentinos en charlas, reuniones o escritos, planificados o improvisados. Nada es y/o fue casual. Como que haya escogido un teatro como sitio de despedida.

 

Fotos (de arriba hacia abajo): leyendo a Saer, portada de Momentos del Teatro Argentino y actuando en Con un puñal en las carnes.